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Raquel. Fracturas faciales

Raquel. Fracturas faciales

Raquel sufrió una grave fractura facial con rotura de ambos huesos malares, fractura de etmoides, fractura nasal, fractura orbitaria. La reconstrucción quirúrgica no fue suficiente, con múltiples complicaciones. Fue realizada una completa reconstrucción facial mediante infiltraciones de ácido hialurónico.

Transcripción Raquel. Fracturas faciales

Raquel es médico y Francisco, su pareja, un gran artista, dedicado a las artes plásticas.

En compañía de otra pareja de amigos, deciden visitar Damasco, en el corazón de Siria. Los cuatro amigos alquilan un todoterreno e inician un fascinante viaje a través de los inmensos desiertos de este país. Todo transcurre con normalidad. Se desplazan sin incidentes por una solitaria carretera. En el trayecto se cruzan con muy escasos vehículos. A lo lejos ven un camión que se dirige hacia ellos. Es un vehículo militar.

Inesperadamente, a pocos metros, el camión realiza un brusco giro y se abalanza contra su vehículo. El impacto es terrible. Raquel sale despedida por el parabrisas, golpeando su rostro de forma violenta. Primero contra su propio vehículo. Finalmente, contra el suelo. Los 2 amigos de Raquel y Francisco fallecen al instante. Francisco sufre graves fracturas faciales, y entra en un coma que se prolongará 52 días, tiempo en el que sufre varias paradas cardíacas. Raquel, con gravísimas fracturas, especialmente en su rostro, usa su teléfono móvil para organizar su rescate, lo que se demoraría más de 10 días angustiosos.

Raquel es un auténtico ejemplo de coraje.

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El rostro, nuestra principal seña de identidad, es un complejo juego de volúmenes que un fuerte golpe puede alterar gravemente y, al eliminarlos, produce un conjunto plano.

El éxito en la reconstrucción de un rostro tras un grave traumatismo depende ante todo de la rapidez en realizarlo.

Pero estar en un lejano país, hizo que el tratamiento quirúrgico de Raquel se demorase más de 10 días.

El equipo de cirujanos maxilofaciales que la atendieron, hicieron todo lo técnicamente posible para restaurar su volumetría. Una buena cirugía, pero con límites impuestos por las circunstancias.

Tras 3 años de intervenciones quirúrgicas, con múltiples complicaciones, Raquel se encuentra desanimada, y no desea más intentos quirúrgicos.

La reconstrucción facial, aportando volumetría sin necesidad de cirugía podía ser su solución.

Los materiales de relleno tienen una larga historia, pero siempre ligados a complicaciones a medio y largo plazo. Pero la aparición del ácido hialurónico puro ha cambiado esto, y ya es posible utilizarlo con gran seguridad, siempre que esto sea realizado por profesionales con mucha experiencia.

Era preciso aportar volumen en zonas concretas para que Raquel recuperase su rostro, y con ello su identidad.

En la zona temporal, ya que el músculo se atrofia tras las cirugías.

En nariz, carente de proyección y asimétrica.

En los pómulos, un rasgo fundamental en el rostro femenino.

Y finalmente en su labio, con una grave asimetría que impedía un cierre completo en reposo.

Pese a tratarse de un material reabsorbible, el precario riego sanguíneo de estas zonas, que hace fracasar los injertos tradicionales, actúa preservando estos rellenos un tiempo prolongado.

 


Hola, me llamo Raquel, y os voy a contar una historia, que más que una historia es una pesadilla.

Todo comenzó en unas vacaciones en Siria. En esas vacaciones tuvimos un choque frontal con un blindado del ejército, donde hubieron varios muertos y yo tuve una lesión traumática muy importante. Tuve una fractura con hundimiento frontal, fractura de la base del cráneo, fractura de los maxilares, malares, biorbitaria bilateral, estallido de la base del etmoides, es decir, todo, de aquí para arriba, estaba roto. Además de la pelvis, el codo, la muñeca, las vértebras lumbares, el edema de rodilla,… Otras lesiones que no revertían una lesión mortal para mi, pero sí en la cara. Enseguida me di cuenta que el traumatismo era serio porque yo misma veía cómo perdía líquido cefalorraquídeo por la nariz.

Nos ingresaron en 2 hospitales diversos en Siria a los 2 supervivientes y nos trasladaron en un avión medicalizado alemán a la base militar de Torrejón de Ardoz. Se me ingresó en el hospital de Valladolid, el 12 de Octubre, que era uno de los pocos que se atrevían a operarme y no había plazas y me operaron en la unidad de cirugía maxilofacial, justo el día antes de Nochebuena. Me pasé toda la mañana en quirófano, recuerdo que llegué a las 8:00 al quirófano con el anestesista y el máxilofacial y salí a las 4 de la tarde.

La primera intervención fue bien, aunque me infecté, como siempre, un estreptococo viridans, y se reconstruyó con material de ostosíntesis, placas, tornillos, lo que es la frente se intentó desimpactar, pero habían pasado 10 días del accidente y no se podía desimpactar más. Se me abrió una sutura coronal, se bajó todo y se reparó lo que se pudo reparar.

Me fui a casa y tuve que sufrir una segunda intervención, porque no tenía nariz, y me sacaron una costilla, me la colocaron, con tan mala suerte que también me vuelvo a infectar, esta vez por un meticilín resistente, por supuesto hice una mastitis, todas las complicaciones de la infección, perdí el tornillo de sujeción de la costilla, la zona quedó muy adherida, muy fibrosada.

Se salvó el injerto y al cabo de 2 años empecé a perderlo, empecé a perder el hueso, veía que el puente de la nariz se hundía, que todo el ala de la nariz se iba pegando, fibrosando, iba perdiendo literalmente la nariz. La alternativa que me daban era volver a operar, volver a colocar un injerto óseo, otra intervención bastante agresiva, teniendo en cuenta la fibrosos de la cara, cuando un injerto se pierde es muy posible que el siguiente injerto también se pierda por la falta de vascularización.

Hablé con Pablo, al que ya conocía de antes, y le pregunté qué podíamos buscar como solución. Él me dio la opción de iniciar con unos rellenos para primero para liberar los tejidos que estaban pegados cicatricialmente entre ellos, y rellenando para dar tridimensionalidad a la cara porque mi cara era totalmente plana, aplanada hacia atrás hasta medio centímetro de impacto.

En diversas operaciones, ayer he sufrido la última, se puede ver que la respuesta es buena, se ha ido dando forma a la nariz, que no la tenía, forma al labio, que estaba totalmente anulado por la parte externa, no existía por la fibrosis después de dos zetaplastias que me hicieron, dos prolongaciones quirúrgicas, se me pusieron pómulos, se me rellenó fosa temporal, que era un hueco como de un cadáver, y se me fue haciendo una tridimensionalidad en la cara, se me equilibraron las órbitas, porque tengo visión doble en los campos laterales, no puedo enebrar una aguja, y cada vez que me rellenan me equilibran los ojos y me permite por lo menos enebrar una aguja para coser, aunque sigo haciendo mi vida cotidiana normal y mi trabajo, soy médico como Pablo, aunque de otra especialidad.

Este es el resultado después de diversas intervenciones. Como podéis ver, tengo pómulos, tengo nariz, una boca equilibrada y una mediana armonía aunque hoy estoy todavía inflamada porque estoy operada de ayer.

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